ANTEQUERA 0-1 CÁDIZ CF
El Cádiz aprovecha con una victoria en Antequera el tropiezo del Jaén para sentenciar la liga Toedtli, de estrategia, consiguió el gol de un equipo que se adaptó al campo para ganar
Escrito por A. Carbonell el 26-03-2009 a las 00:00
Cuando en una discusión las cosas se ponen calentitas, cuando las voces se confunden entre tantas opiniones, cuando se desconoce quién manda en una reunión, cuando no hay nadie que imponga su criterio siempre debe aparecer el líder, ése que con un sólo gesto y un ligero ascenso en el tono de su voz orienta las miradas de todos los presentes, sienta cátedra y sentencia con su sola presencia.
Y aprovechando que concentra la mirada del candidato que ha osado hacerle frente alza su voz y coloca a cada cual en su sitio y él vuelve a tomar la privilegiada posición que le corresponde. Por derecho propio. Por mentalidad, fuerza y justicia.
Algo así tuvo que hacer ayer el Cádiz en Antequera después de que hace tan sólo unos días diera muestras de flaqueza donde nunca hay que mostrarlas: en el Ramón de Carranza y ante su gente. La derrota frente al Granada había dado alas a un Jaén que intentaba subirse a las barbas de un equipo gaditano que nunca lo va a consentir. Este es el grupo del Cádiz, el que tiene pensado abandonar en un par de meses y donde espera no volver.
La ocasión se le presentaba inmejorable al conjunto de Javi Gracia cuando se llegó al descanso en Antequera. En Puertollano caía el Jaén y sobre el tapete del Cádiz se presentaba una jugada maestra. Y salió. Vamos que si salió. Cómo no va a salir si se cuenta con un bombardero de nombre Mariano y de apellido Toedtli, que con el gol de ayer amenaza el récord histórico de Paco Baena. Los incrédulos sobran en este proyecto, este Cádiz va en serio.
Porque hasta que no se llegó al descanso con un insulso empate a cero, el Cádiz nunca enseñó el sello de líder. Parece, definitivamente, que sin un gol inicial no hay reacción, pero en esta ocasión el gol llegó de La Mancha, de la mano del Puertollano, y facilitaba al Cádiz dejar herida de muerte la competición liguera y garantizarse el primer puesto de la tabla.
Poco fútbol
Muy pronto se pudo apreciar que en Antequera poco o muy poco fútbol se iba a contemplar. El balón no disfrutaba de su rodar y cada bote que daba era traicionero. Aun así, el Cádiz lo intentó echando mano de su estilo, pero salvando dos jugadas elaboradas en las que Caballero y López movieron con soltura la pelota, los de Gracia entendieron que no estaba la noche para pelar la pava.
No tuvo demasiadas complicaciones el Cádiz para frenar las primeras y tímidas embestidas del cuadro local. Tan sólo por mediación de Burrezo se acercó con cierto peligro el conjunto malagueño para desahogo de Kiko Casilla, ayer muy seguro en todas sus intervenciones. Dijo que iba a aprender de las críticas y no ha engañado.
Claro que el cancerbero cadista también contó con la importante ayuda de una zaga que se comportó como la mejor línea del conjunto. En parte es fácil ganar en Antequera pero para hacerlo, claro está, hay que demostrar el oficio, la seriedad y la concentración en cada jugada que ayer plasmó el Cádiz sobre el césped de El Maulí. Y si a eso se le une la responsabilidad individual mostrada ayer por los cadistas, el equipo pueda llegar a ser invencible. Porque si hubo algo ayer en el conjunto amarillo fue responsabilidad a raudales. Puede que el césped maltrecho de El Maulí ayudara a extremar las precauciones, pero lo cierto es que ningún cadista hizo más de lo que supo ni intentó más de lo que puede. Y cuando las cosas se saben claras, cuando cada uno sabe sus limitaciones, lo más probable es que se imponga la lógica y el partido se decante por la calidad. Y es ahí donde aparece la eficacia de un jugador de kilates como Toedtli.
La primera parte pasó dejando una sensación rara en el cadismo. Sí, el partido estaba controlado, pero tampoco se veía esa ambición que todo líder debe tener cuando visita a un rival de la parte baja de la tabla.
El Cádiz dejaba pasar los minutos como esperando a que desde el banquillo saliera ese toque de diana para adelantar algo las líneas e ir a por el partido. Y desde luego, algo se estaba cociendo en la mente de Javi Gracia porque para la prolongación cambió el planteamiento, descartando el toque y apostando por el cara a cara.
A las claras
Tan claro lo vio Gracia en el descanso que sentó a Caballero, el que más pecó (quizás porque puede y deba intentarlo) en eso del jogo bonito, y sacó, para compartir ataque con el bombardero Toedtli, al tanque Barreiro. Un cambio que dejaba a las claras el planteamiento del entrenador cadista.
Estaba claro que con este cambio, Gracia desechaba el estilo de juego que le gusta hacer a su equipo, pero se sentía convencido de estaban preparados para ganar al rival con sus propias armas. Y se salió con la suya.
Además, su defensa no daba ninguna muestra de inseguridad sino todo lo contrario. Todo le empujaba a jugársela con dos delanteros. El resultado negativo del Jaén, la confianza que estaba teniendo en sus defensas y, por último, la eficacia de Mariano Toedtli y el buen momento de Manu Barreiro.
La razón no tardaría en sentarse en el banquillo cadista porque Toedtli, en una jugada de estrategia que no es la primera vez que sale esta temporada, peinaba un saque de esquina botado por Enrique con tanta fortuna que acabó colándose en la portería antequerana.
Corría el minuto 53 de partido y quedaba un mundo pero daba la impresión que podía pasar una eternidad que el resultado no se iba a mover dada la seriedad que estaba mostrando el once amarillo, ayer todo un señor bloque.
Algún que otro suspiro producto de un despiste de Fleurquin en la media luna, el único lunar del partido, cuando no supo despejar un balón que recogió en la frontal Óscar para enviar ligeramente desviado del portal de Casilla tras rechazar en el omnipresente Mansilla.
Final tranquilo
Sin grandes agobios se llegó al final de un encuentro que deja al Cádiz de lo más altanero al frente de una clasificación donde vuelve a quedarse sin rivales. La semana de dos partidos puede ser el bálsamo perfecto para olvidar de una tacada la mancha del Granada. El partido ante un dubitativo Betis B puede ser el definitivo para demostrar que el líder es el Cádiz. El que cuando habla, los demás escuchan.