UD MELILLA 3-1 CÁDIZ CF

El Melilla se carga el colchón

El Cádiz pierde con justicia a domicilio y deja que el Poli Ejido se le acerque a seis puntos. Un error de bulto de Kiko Casilla en el primer minuto condena a los de Gracia todo el choque.

Escrito por A. C. el 15-02-2009 a las 20:44
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El Melilla se carga el colchón

Y en Melilla terminó por romperse un colchón sobre el que en los últimos tiempos saltaban revoltosos equipos como el Guadalajara, Balona y el malo malísimo Conquense. Tanto salto y tantos descuidos con un material tan blando han motivado que el Cádiz haya pasado de dormir su liderato en un colchón de Segunda a hacerlo en una esterilla, eso sí de las mejores.

Atrás quedará ya la tranquilidad de afrontar los encuentros desde la comodidad que da haber pasado la semana descansado sobre un confortable jergón. Ahora, y debido a la relajación extrema de un líder con dos caras, toca de nuevo juntarse con el populacho para volver a empaparse de esa maldad necesaria para, con la calidad, volver a mostrar la autoridad de antaño.

Pero para que se haya dado este roto muchas explicaciones pueden darse. Y no sólo que con el frío de Cuenca o el viento y la humedad de Melilla, los muelles hayan acabado saltando por los aires así por así. En el fútbol no hay excusas. El frío y el viento es igual para todos y si el Cádiz ayer perdió un colchón de puntos -que llegó a ser de hasta once y ahora se ha quedado a seis- respecto al Poli Ejido se lo tiene de sobra merecido.

Entre otras cosas, porque no se puede comenzar los partidos regalándolos. Y eso hizo ayer el Cádiz. Kiko Casilla reflejaba la prepotencia de un líder indiscutible y en un error infantil al intentar despejar hacia el centro del campo acabó sirviendo en bandeja a Rufino el primero de la tarde.

El meta cadista optó por la peor opción de las innumerables que tenía. Como su entrenador, que compuso una defensa lenta y falta de calidad en detrimento de Fragoso, quien ayer pudo ser el complemento perfecto de Juanma dada su velocidad y la de los atacantes locales.

Al viento que sopló con fuerza contra los intereses cadistas durante la primera parte se le unió el vendaval de juego atacante que el Melilla brindó a su afición. Consciente de los problemas que tendría el Cádiz para sacar el balón jugado desde atrás, Pastelero adelantó sus líneas hasta ahogar en contadas ocasiones a un equipo que sin centrales de toque y con un Ormazábal estrechamente marcado tan sólo podía acudir a Fleurquin para intentar ordenar sus jugadas de ataque. Pero claro, de donde no hay no se puede sacar. El charrúa, qué remedio, no tuvo otra que prestarse como organizador pero sus pases nunca dieron frescura al juego del equipo, que resultó de lo más anquilosado.

Y mientras el equipo amarillo se asfixiaba con el balón en sus pies, el Melilla volaba por las inmediaciones de Casilla una y otra vez gracias a la movilidad de Rufino, la picaresca de Ramos, la verticalidad de Acorán y la imaginación de Migui.

En una de las acometidas locales llegaría el segundo tanto, tan sólo diez minutos después del primero. En esta ocasión le tocó el turno al canario Acorán, que aprovechando el pasillo libre dejado por Cristian, se coló solo ante Casilla para salvar su salida por bajo.

Duro golpe para el Cádiz y duro también para Javi Gracia, que desde su banda meditaba poner en práctica el plan B. Ese que para muchos -y quien sabe si para él también- tuvo que ser el A. Sin embargo, se la seguiría jugando media hora por si el equipo reaccionaba. Pero nada. Tan sólo una volea de Enrique a la que Dorronsoro contestaría con una mano genial, fueron los pocos argumentos cadistas para acortar distancias.

Por contra, el Melilla siguió intentándolo ante la modorra de un Cádiz que no despertaba ni aún queriendo.

Finalmente, el equipo amarillo se sacudió el dominio local, pero más porque el Melilla levantó el pie que por otra cosa.

De sacarlo del autobús pasó a darle el volante. Dani Fragoso salía como solución a los problemas del equipo y sustituyó a Mansilla, muy impreciso todo el partido.

El choque tomó un cariz parecido al de Pinos Puente frente al Granada 74, en el que el once cadista se empeñaba en ser fiel al estilo del toque y toque. Fueron esos minutos los mejores del equipo. Por medio de la sociedad Ormazábal-Fragoso se presentó un par de veces a los dominios de Dorronsoro. Pero fue otra pérdida de balón en el mediocampo la que propició la expulsión de Casilla, que derribó a Rufino cuando el ex atlético le había sobrepasado.

Ante esto, Gracia no tuvo más remedio que sacar a la luz su valentía. Así, presentó una defensa de tres adelantando al medio campo al recién entrado Dani Fragoso. Paradójicamente, estas negativas circunstancias trajeron los mejores momentos de fútbol amarillo. Y hasta se acercó en el marcador gracias a la efectividad de Toedtli, que no desperdició la única ocasión de la que gozó.

Al Melilla pareció entrarle el miedo en el cuerpo. Pero no a su entrenador que, con acierto, dio frescura a su ataque cambiando a los desgastados Rufino y Ramos para devolver la asfixiante presión en los lugares de creación cadista. Con esto, Pastelero devolvía a Gracia la que le debía de Carranza, donde cayó 3-0.

El Melilla contuvo la breve fiereza que sacó el Cádiz y como consecuencia llegó el tercero, obra de Migui tras un lejano y certero zurdazo que se alojó por la escuadra del debutante Dani. Ese gol no cerraba el negro capítulo escrito por los amarillo. Más que por capricho del árbitro que por error de Raúl López, que acabó expulsado, el Melilla gozó de un penalti que detuvo Dani tras adivinar la intención de Álex.

Segunda derrota seguida como visitante que deja al equipo en una situación que hace despertar dudas en el entorno y levanta la moral de perseguidores como Poli Ejido y Real Jaén.

Melilla: Dorronsoro, Carrión, Amarito, Igor Cuesta, Rubén, Aléx Fernández, Migui (Marcos Landeira, 93'), Currás, Andrés Ramos (Sufián, 84'), Rufino (Zúñiga, 65'), Acorán.

Cádiz: Kiko Casilla, Cristian, Raúl López, Mansilla (Dani Fragoso, 46'), Juanma Delgado, Fleurquin (Dani, 64'), Ormazábal, Enrique, Toetdli, Caballero (Rosu, 59')., López Silva.

Árbitro: Gil Manzano. Mostró tarjetas amarillas a los jugadores del Melilla Currás y Alex Fernández; y a los cadistas Enrique y Raúl López, a éste en dos ocasiones, expulsándole en el minuto 90. También expulsó con roja directa a Kiko Casilla en el minuto 63.

Incidencias: Partido disputado en el Álvarez Claro ante unos 1000 espectadores.

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Daniel Anelo
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